La vitamina A tiene tres formas activas denominadas retinol, retinal y ácido retinoico. Es vital para el correcto mantenimiento de la mucosa y el funcionamiento del sistema inmune entre otras cosas. En estudios se ha visto que una dieta baja en vitamina A influye en el desarrollo de ciertas complicaciones respiratorias. Además, el correcto aporte de esta vitamina reduce la morbi-mortalidad en diferentes infecciones como puede ser el sarampión, neumonía, malaria y VIH, entre otros.

Existen diferentes fuentes dietéticas de esta vitamina:

  • Alimentos de origen animal ricos en grasa. Por ejemplo, pescado azul (salmón, atún, sardinas…), leche y lácteos enteros, yema de huevo, hígado…
  • Frutas y verduras de colores vivos: rojo, amarillo y verde. Por ejemplo, zanahoria, espinacas, acelgas, tomate, pimiento, plátano, ciruela…

La cantidad diaria recomendada de vitamina A (600-700µg/día) queda cubierta mediante la dieta haciendo caso a las raciones de alimentos diarias que han de consumirse, sin recurrir a suplementos alimentarios.