MÉTODO BAIGENE: entrenamiento personal y nutrición para Mujeres en MENOPAUSIA Y periMENOPAUSIA
Casos de éxito de once mujeres de entre 44 y 60 años que acudieron a BaigeneLAB refiriendo síntomas como sofocos, alteraciones del sueño, sudoración nocturna, cambios de estado de ánimo, disminución de percepción de fuerza, preocupación por la osteoporosis o aumento de peso. Cuatro de las pacientes de este informe tenían de 51 a 60 años y refirieron haber alcanzado la etapa de menopausia.
En la vida de una mujer, se considera que ha llegado la menopausia cuando la menstruación deja de ocurrir durante un año completo después del último ciclo. La premenopausia es el periodo previo a la última menstruación y, por lo general, comienza cuando la reserva ovárica de la mujer empieza a disminuir, y en la mayoría de las mujeres esto ocurre a partir de los 40 años de edad.
La perimenopausia o climaterio es una etapa más corta y concreta, que abarca desde 2-3 años antes de la última menstruación hasta 1 año después de este último sangrado. Esta etapa se caracteriza por la aparición de múltiples y variados síntomas.

Los cambios hormonales característicos de esta etapa de la vida de la mujer provocan alteraciones tanto somáticas como psicológicas, que impactan de manera significativa en la salud y en la calidad de vida. La menopausia está asociada con un aumento en la prevalencia de patologías como la obesidad, el síndrome metabólico, las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis. Estas patologías, junto con alteraciones analíticas que se presentan en este período, pueden mejorar sustancialmente mediante la reducción de los factores de riesgo, tanto los relacionados con la dieta, como con la pérdida de masa muscular y ósea.
En BAIGENE, disponemos de un equipo de nutricionistas especializados que, mediante un estudio genético y ambiental de cada paciente, diseñan planes nutricionales para estas etapas de la vida de la mujer, adaptados a las necesidades individuales de cada paciente. Además, contamos con un equipo de profesionales para el entrenamiento de fuerza que diseñan y desarrollan programas individualizados y personalizados para mejorar la masa muscular, prevenir la sarcopenia y reducir el riesgo de osteoporosis, contribuyendo así a minimizar los factores de riesgo asociados con la llegada de la menopausia. Estas estrategias personalizadas que se llevan a cabo en BAIGENE utilizan como una herramienta de gran utilidad el ANÁLISIS GENÉTICO, junto con un estudio ambiental personalizado, como pruebas médicas, test morfofuncional y de fuerza, estilo de vida, etc., para diseñar las estrategias de salud más adecuadas durante estas etapas.
La identificación de variantes genéticas asociadas con la alimentación y el entrenamiento de fuerza permite diseñar intervenciones personalizadas, optimizando el rendimiento metabólico y reduciendo el riesgo de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, los genes vinculados a procesos inflamatorios pueden influir en la respuesta individual de cada mujer a las intervenciones nutricionales y los programas de entrenamiento de fuerza, ajustando así los enfoques de intervención de manera más precisa y eficaz.
Descripción del caso
Pacientes: 11 mujeres de entre 44 y 60 años; 7 de las cuales se encontraban en la etapa de perimenopausia previa a la menopausia y 4, que habían alcanzado la menopausia.
Evaluación inicial:
- Sintomatología: sofocos, alteraciones del sueño, sudoración nocturna, cambios de estado de ánimo y aumento de peso.
- Composición corporal y estado nutricional: El 72,72% de las mujeres se encontraba en un estado nutricional de obesidad, mostrando un porcentaje de masa grasa superior al 30%. Además, todas las pacientes que habían alcanzado la menopausia, se encontraban en este estado nutricional de obesidad. Esta estimación de porcentaje de masa grasa está basado en las directrices de la ASBP (American Society of Bariatric Physicians). Estas directrices establecen que las mujeres se consideran en estado nutricional de obesidad cuando su grasa corporal es ≥ 30%.
- Test morfofuncional y de fuerza: para cada una de las pacientes se realizó una valoración ambiental para la personalización de ejercicio de fuerza: análisis de la postura estática, centro de gravedad, valoración en camilla de la fuerza de cada grupo muscular, detección de puntos débiles a nivel muscular, molestias, dolores articulares o musculares de cada paciente.
- Estudio genético en base a análisis de polimorfismos, como una herramienta determinante de apoyo para el diseño del plan nutricional y entrenamiento de fuerza. Se realizó el análisis genético BAIGENE® en base a diversos FACTORES CLAVE para su objetivo, que indican su predisposición a gestionar de forma menos eficaz los carbohidratos y grasas, vasodilatación, resistencia a la pérdida de peso, tipología de fibras lentas, predisposición al sobrecalentamiento muscular durante el ejercicio, detoxificación intermedia y predisposición genética a intolerancias alimentarias, como a la lactosa o al gluten.
Intervención nutricional
En el diseño del plan nutricional para cada una de las pacientes se aseguró la cantidad y calidad de la proteína a ingerir para contrarrestar la pérdida de masa muscular típica de estas etapas de la vida de la mujer, realizando un ajuste de las cantidades totales de comida según el objetivo individual de pérdida de grasa.
Las grasas saludables, provenientes de aguacate, frutos secos, semillas y pescados azules, fueron incluidas para reducir el riesgo cardiovascular. Además, según su predisposición genética para producir EPA y/o DHA de manera eficiente, se suplementó con estos ácidos grasos omega-3 para aprovechar sus efectos antiinflamatorios en aquellos casos en los que fue necesario.
Asimismo, se tuvo en cuenta una dieta rica en fitoestrógenos, presentes en alimentos como la soja, el tofu o el tempeh, para ayudar a mitigar los síntomas asociados con la disminución de estrógenos.
Para las pacientes con mayor riesgo de osteoporosis se diseñó un plan nutricional en el que se aumentó el consumo de alimentos ricos en calcio, como lácteos, almendras o brócoli, así como asegurar niveles adecuados de vitamina D mediante control analítico y suplementación en caso de déficit, calculando una dosis de remonte. En cuanto a la introducción de lácteos, se valoró en cada caso la predisposición genética a la intolerancia a la lactosa.
Asimismo, se valoró, según cada caso y necesidad, la suplementación con melatonina o adaptógenos como ashwagandha y rhodiola para mejorar la calidad del sueño de las pacientes que sufrían insomnio o falta de descanso nocturno.
Un enfoque dietético adaptado a las necesidades individuales no solo alivia los síntomas o mejora su estado de salud y bienestar, sino que también previene enfermedades crónicas como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
Intervención de fuerza
El enfoque nutricional se complementó con un programa de entrenamiento de fuerza, personalizado y adaptado a las necesidades de cada una de las pacientes, con el fin de mantener la masa muscular y ósea, mejorar la función metabólica y el bienestar emocional, combatir la osteoporosis y sarcopenia, y reducir la dependencia en la tercera edad. Esta estrategia integral buscó no solo aliviar los síntomas de la perimenopausia, sino también prevenir enfermedades crónicas, garantizando una transición saludable hacia esta nueva etapa de la vida.
Componentes del programa de ejercicio:
- Frecuencia: 1 sesión por semana de 30 minutos.
- Protocolo de fuerza: El trabajo de fuerza inicialmente consistió en la realización de tablas de ejercicios predominantemente isométricos, según el caso, para proteger sus articulaciones, con un diseño de introducción de ejercicios dinámicos más avanzados según progresión, para fortalecer las áreas afectadas sin poner en riesgo la recuperación de las pacientes, según el caso.
Resultados
Los resultados en la composición corporal tras la intervención nutricional y de entrenamiento de fuerza fueron altamente satisfactorios. Durante aproximadamente los primeros cuatro meses, se observó una reducción de peso significativa, que se correspondió con una disminución en el porcentaje de masa grasa, permitiendo al 100% de las pacientes en perimenopausia pasar de un estado nutricional de obesidad a un estado saludable (Figura 1a). En los últimos meses, el porcentaje de masa grasa continuó disminuyendo de forma progresiva hasta valores más saludables. Cabe destacar que, además del descenso en el porcentaje de masa grasa se observó un ligero y progresivo incremento en el porcentaje de masa muscular durante la intervención nutricional y de entrenamiento de fuerza en BAIGENE.
Esta misma tendencia fue observada en mujeres en menopausia y perimenopausia posterior (Figura 1 b). En tan solo cinco meses, se observó una progresión positiva hacia un estado más saludable, reduciéndose el porcentaje de masa grasa y aumentándose la masa muscular.
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| Figura 1. Evolución del porcentaje de ganancia de masa muscular y de pérdida de masa grasa durante la intervención nutricional y de entrenamiento de fuerza en perimenopausia previo a la menopausia (a) y en menopausia- (b). Evaluaciones mensuales. La línea discontinua de la figura a) señala el punto temporal en el que el estado nutricional cambia de obesidad a un rango saludable en perimenopausia previo a menopausia, según ASBP guidelines (≥ 30% en mujeres). | |
En cuanto a la ganancia de fuerza de las pacientes, se observó una mejora notable en un plazo de apenas dos meses. Al finalizar el cuarto mes de entrenamiento de fuerza, las molestias por afecciones previas a su consulta en BAIGENE se redujeron drásticamente, llegando en la mayoría de los casos a desaparecer molestias y dolores. Esto permitió la transición de un trabajo predominantemente isométrico al inicio – diseñado inicialmente para proteger las articulaciones de cada paciente, según el caso – hacia un programa de ejercicios dinámicos más avanzados. Esta transición fue crucial para fortalecer las áreas afectadas sin comprometer la recuperación.
Mediante un enfoque meticuloso y progresivo las pacientes experimentaron una mejora significativa en el porcentaje de ganancia de fuerza al cuarto mes de entrenamiento (Figura 2). Este mayor incremento a los cuatro meses, en lugar de observarse durante los primeros dos meses, es debido a que las adaptaciones neuromusculares aún no se han completado a los dos meses (generalmente a los dos meses las pacientes habían realizado únicamente 5 sesiones de entrenamiento de fuerza en BAIGENE). Esta ganancia de fuerza tiende a estabilizarse en los siguientes meses. La mejora más significativa se observa en las piernas y se corresponde con la ejercitada mediante el ejercicio de «leg extension». Este mayor incremento puede deberse a que los músculos del tren inferior, especialmente los cuádriceps, presentan un mayor tamaño y una mayor capacidad de generación de fuerza en comparación con el resto de grupos musculares. Además, en la evaluación inicial, la mayoría de las pacientes mostraron una menor densidad muscular, posiblemente atribuible al sedentarismo previo a su consulta en BAIGENE.
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| Figura 2. Evolución del porcentaje de fuerza máxima promedio de las pacientes en los diferentes ejercicios/zonas anatómicas. |
Conclusiones
Esta revisión demuestra que un enfoque integral y personalizado en nutrición y ejercicios de fuerza es esencial para el éxito en el tratamiento de los síntomas generados en perimenopausia, como el aumento de peso y la pérdida de masa muscular. La combinación inicial de valoraciones y análisis del MétodoBaigene (Genética+Ambiente), un plan nutricional adecuado y un programa de ejercicios de fuerza adaptado ha permitido a las pacientes que se encontraban, tanto en la etapa de perimenopausia previa a la menopausia, como en menopausia y perimenopausia posterior, no solo una reducción significativa en el porcentaje de masa grasa sin pérdida de masa muscular, sino también una mejora en la calidad de vida y el bienestar general, proporcionando a estas pacientes una nueva oportunidad para gestionar mejor los cambios en el estado de ánimo, la calidad del sueño y el bienestar general. La consecución de los objetivos de estas pacientes y la mejora de su bienestar son indicadores muy positivos que reflejan el compromiso, la disciplina y la capacidad de adaptación de las pacientes y de los profesionales de nutrición y entrenadores de BAIGENE que han diseñado planes personalizados, guiado y asistido en este proceso.
El trabajo de BAIGENE se basa, además de en el conocimiento y experiencia de nuestros profesionales, en el rigor científico y en la revisión constante de la bibliografía más actualizada. Además, consultamos con otros profesionales sanitarios cuando es necesario, lo que garantiza una actualización continua para ofrecer un tratamiento de alta calidad basado en la evidencia. Nuestro objetivo es acompañar a las y los pacientes en cada etapa de su vida.


